DIARIO DE UN LOCO 1

Tengo problemas en mi cabeza. No puedo pensar ni sentir. Mi cuerpo mismo me llena de escudos para protegerme de mí mismo; tanto, que ya no puedo ver. Estoy muy bien defendido porque no veo nada. Me es desde hace mucho indiferente. Estoy lleno de capas, cada vez se van sumando más, y no sé si algún día podré quitármelas. Estas capas son muy gruesas, las tengo ahí como otros nacen con jugetes y suéteres al lado. Está predestinado, aunque no crea en el destino. Eso no quiere decir que no exista, sino que yo nada más me opongo a creer en él. He ahí otro problema. No tengo paz, no tengo control. No me tengo a mí mismo agarrado de los pelos. No me golpeo. Me acaricio como un idiota. Me arrastro por la vida como un gusano. Sólo soy eso: un gusano. Sólo tengo un lápiz y la posibilidad de una página en blanco. Eso no asegura nada para el futuro sino una esperanza infantil. Un juego. Para las clases altas de espíritu. Almas bellas. Etcétera. Quizá todo el resto de mi vida, y esto que alguna vez fue el resto, es un gran etcétera repartido por el tiempo y las edades. No me conmueve nada. No tengo por qué conmoverme con nada, ¿o sí? ¿Qué esperanza hay? ¿Una vida? ¿Una muerte? No me quiero creer dios pero ahí está. Eso es todo lo que soy, aunque no lo diga, aunque no me de cuenta. Mi voluntad y mis sueños estás separados de el resto de mi cuerpo. Ya lo sé: 


Sólo hay una pequeñísima parte de mi cuerpo que puedo llegar a llamar mía. Esa es la verdadera cuestión que hay... y conquistarla, tratar, quizá sea al menos entretenido, pero nada más. Nunca vamos a poder ser libres sólo por el hecho de que nos tenemos los unos a los otros. Aunque raras veces hay excepciones como tú, querida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

inmundicia

Cosas naturales

cansancio