El reflejo quebrado
Sé que un día vine a este mundo... y que las personas era así...
Me miro en el espejo del baño entre confundido y fascinado. Mi reflejo me mira a los ojos, que al parecer son de un verde vibrante, y entrevé el resto de mis facciones: mis pómulos salidos, mi piel grasienta y morena, mi nariz baja y delgada. Mis labios nerviosos apresados por mis dientes. La luz me hace ver fantasmal, la tormenta vuelve lúgubre la escena. Afuera la lluvia golpea suavemente. Ese sonido me advierte que pasa el tiempo, que debería de salir del baño. Parpadeo y respiro mientras recuerdo los comentarios de la gente. Se me clavan como agujas. Me empiezo a sentir mal, algo me dice que la cura está ahí, en la faz de mi reflejo...
Me espanto porque descubro que tengo una bomba en el pecho, que retumba pesadamente. No deja de latir. El espasmo me lleva a algunos sudores y acaloramientos. Mi visión se nubla a la vez que desaparecen los olores sanitarios y el contacto frío con el lavabo. Dejo correr el agua, abriendo la llave torpemente. El contacto es dormido, cosquilludo, el efecto no dura mucho. Me mojo la cara por segunda, tercera vez, ésta no se va. Con la toalla me seco las gotas húmedas, escalofriantes. Me volteo para salir.
Al día siguiente dijeron algo sobre un muerto.
Me espanto porque descubro que tengo una bomba en el pecho, que retumba pesadamente. No deja de latir. El espasmo me lleva a algunos sudores y acaloramientos. Mi visión se nubla a la vez que desaparecen los olores sanitarios y el contacto frío con el lavabo. Dejo correr el agua, abriendo la llave torpemente. El contacto es dormido, cosquilludo, el efecto no dura mucho. Me mojo la cara por segunda, tercera vez, ésta no se va. Con la toalla me seco las gotas húmedas, escalofriantes. Me volteo para salir.
Al día siguiente dijeron algo sobre un muerto.
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