DIARIO DE UN LOCO 2
1 - Lo fascinante del shock (el ascenso de la montaña rusa)
Me detuve a pensar varias veces durante el vídeo la importancia de esa nueva luz en mi vida. En los pasados días había tenido varios pensamientos oscuros y deprimentes, como que me iba a quitar la vida y otras cosas, y ver ese vídeo fue como si me echaran un nuevo balde de agua en la cabeza. Fue tan refrescante que incluso pensé que tenía yo una oprtunidad en este mundo. Inmediatamente, la negatividad comenzó a arrasar. Pero no tanto como las ganas de escribir.
2 - Miedo, sobreviviencia, seguridad, y comunidad (la punta)
Muchas veces he pensado en todos estos movimientos como algo estrictamente político, sin alma, que (con toda la razón) se enfocaban sólo en lo colectivo y no en lo individual, y por lo que yo no podría sobrevivir ahí. Pienso que soy muy blandito, que no tengo los conocimientos ni las experiencias necesarias para pertenecer ahí, y que por lo tanto, también ahí fracasaría. No es que sea completamente pesimista, pero creo que me conozco lo suficiente (y he sido testigo en primera fila de mis propias incapacidades) como para no ponerme a creer en cosas demasiado idealistas. Ni siquiera he construido una vida que es mía, y ya hablo de los otros. Pero es que ahí es lo mismo, ¿no? ¿Qué puede hacer lo colectivo sin lo individual y viceversa? No hay tal cosa como el self-made man. Y todo el rollo de la individualización es algo desalentador. Ya lo dijo Tim Mc, C. From, K. M., Paz, todos los que creen en el amor, etcétera. ¿Qué corrompe más el tejido social que la recontra-super-afirmación de uno mismo? Si uno piensa solamente en sí mismo, sea como sea, creo que automáticamente se está excluyendo al otro. Es como un absolutismo abierto las 24 horas, una dictadura totalitaria, sin crítica y vomitado, pasional, cegador. No puede ser. No todos pueden caminar solos. Y el que sí, generalmente termina aplastando a los demás. No creo que nadie debería estar solo (o es triste o es peligroso, y a veces ambos). A fuerzas, se tiene que formar con los demás para llegar a lograr una verdadera unión social, un progreso auténtico, una sociedad más fuerte y todas esas cosas que se estaban diciendo en mi universidad. Por eso creo que las relaciones son subestimadas (excepto las de los cuates y las de los políticos, claro). Pero yo hablo de las simples y diarias relaciones. Con los amigos, familia, tal vez ésas sean las más difíciles. Las que cuestan más trabajo mantener porque hablan directamente desde el alma, con todas y cada una de sus fibras, en las que nosotros como seres nos desenvolvemos. Por eso también creo que el amor y las simples amistades son maravillosas y que se deberían de cultivar no más, sino mejor. Cada uno tiene que construir su círculo social, su apego, su comunidad íntima, controlada, recíproca, etc...
3 - La caída a la Tierra y las reflexiones del águila
La verdad, todo esto me da miedo. Me da miedo el futuro, y con el presente no quiero lidiar. Es demasiado fuerte. No quiero perderme más de lo que ya estoy. Pero es justamente ahí donde debo de mejorar.
He hablado y pensado mucho sobre esto pero nunca lo he puesto en práctica. No tengo con quien más que con mi pluma y eso como que no cuenta. Ella es maravillosa pero igual me da miedo lo que me conteste, no me quiero separar de ella. Quizá cuando cobre más confianza así podré hablarle más. Quiero, es una de mis fantasías, conocerla alguna vez. Hablar de literatura, del país, de nuestras vidas, del universo, de cosas efímeras. Tener al fin una conversación real con alguien. Que no pretende, que no tiene miedo, que es inteligente y a la vez humilde. No hay una cosa sin la otra, y yo creo que debo de resolver esa dialéctica. Tengo que tener un balance. Todo se trata de equilibrio. De tratar de encontrar una paz, un punto medio, un centro, un lugar que sea mío y sólo mío que también sea de alguien más. Quiero resolver todas las contradicciones posibles en mi vida y tener algo de claridad por fin. Respirar... Sé que todo esto sólo es vómito y que no las estoy pensando pero no puedo contenerlas más, desearía poder gritarlas aquí, encontrar una forma. Sé que puedo encontrar los incentivos, los anzuelos y las anclas, pero para eso, adivina qué, tengo que trabajar. Esforzame de verdad. Soy flojo. Sé que es difícil, pero quiero creer que puedo seguir sobreviviendo y resistiendo. Como dijo Julio Cortázar, y esto no es ninguna excusa para tratar de terminarlo de forma cursi, "sólo hay una manera de afrontar a los demonios: aceptándolos". Y yo agregaría, no creo que hace daño, entendiéndolos, o hasta abrazándolos.
Me siento triste y desanimado casi siempre, eso ya es la rutina, pero no sé por qué sigo teniendo la visión romántica de que aún puedo hacerlo, de que puedo encontrar mi lugar de escape (sea lo que sea, las canciones de RA, etc, los libros, salir a caminar, escribiendo, no sé). De que aún puedo encontrar la catapulta. Y supongo, creo, que la única solución es pasar mis palabras a actos y ahora sí que a palabra escrita. Difundirla, hablarla. Formarme a mí mismo como persona. Encontrar las cosas que me hacen feliz: las cosas con que me puedo identificar y que más o menos puedo controlar. Hacer lo que me apasiona y así tal ves dejar de ser tan pinchemente sentimental carajo. No me voy a suicidar por eso, pero sí es de que me arranco varios pelos y me doy algunos golpes. Quizá lo necesite. Bueno, eso, y leer muchísimo, por supuesto...
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