ruinas diminutas

 ¿De verdad me abruma un insoportable sentimiento de culpa?

¿De verdad no puedo soportar mis impulsos destructivos?

¿De verdad no puedo hacerlos míos, ser responsable de ellos?

¿ Acaso no puedo reparar mi madre-objeto-ambiente destruido?

¿Acaso no hay un cauce para reparar y perdonar y regresar, por más torpe que sea?

 Yazco en la habitación, manchado de todos mis males, y hago el esfuerzo por reconocerme. En el fondo, sé que estoy en cada una de esas manchas, como un punzante recuerdo, y quiero mirar hacia otro lado. El mundo me llena de vergüenza, el gigante que cargo a mis espaldas, el ilusorio mundo que mis ojos crean, como si quisieran enseñarme algo: mi propio fantasmal reflejo. ¿Qué he hecho más que este mundo? ¿Qué he hecho más que esta vida, esta carne, este fantasmal aliento? Todo se despedaza tan frágil como el viento, tan efímero como este polvo de los años transcurridos. Una vista añeja y un dolor añejo. 

¿Qué queda más que esta vida?

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