No puedo evitar este dolor, no puedo evitar esta inmadurez
Querida Kristy:
Te escribo como Rob Parker, porque ahorita mi otra vida es
"demasiado". Vaya sorpresa, ¿no? Sin embargo no te escrito tanto como
me gustaría. Eso ya lo sabes también de sobra y deberías de estar harta, pero
es mi retorcida forma de pedir disculpas, espero que lo entiendas y que las
aceptes.
Lo sorprendente quizá es que yo mismo no he querido aceptar que aún
contigo no me puedo sentir totalmente a gusto y en confianza, y me reservo
cosas, te alejo de mí a propósito. Aún en este momento. Pero la situación no es
tan “cruel” como parece; la verdad, me parece, es que aún conmigo mismo no me
puedo mirar a los ojos y ser honesto. De alguna manera, eso es lo único que te
he tratado de decir todos estos años y lo único que me interesa expresar. No
puedo vivir, respirar, hablar, escribir, estar totalmente dentro de mí y ser
auténtico. No puedo dejar de poner todas estas barreras y mentiras. Sí, en
parte es porque no quiero que el mundo exterior me vea así, desnudo y como en
verdad soy, y avergonzarme hasta el fondo de mi alma por eso, pero por otra
parte, mucho más importante, creo que ni yo mismo quiero mirar ahí y ver ese
abismo putrefacto, sentir esa negrura, esa vergüenza y esa culpa tan pesadas y
estar nada más ahí: solo con mis partes más débiles y vulnerables. Soy un
monstruo que no quiere rescatar a su niño interior de las profundidades, porque
siente que ya están demasiado alejados, y que si se vieran a los ojos, se
repudiarían.
No, no es eso, no es eso. La verdad lo único que quiero es rescatar a
ese niño, que ha gritado por años dentro de mi cabeza, rogando e insistiendo
que esa es mi única misión en este mundo. Y en el fondo creo que es exactamente
así. Pero aunque hable todo el tiempo de la Sombra jungiana y todas esas cosas
raras, aún no puedo totalmente aceptarla. No porque no quiera, sino porque…
claro, el mundo exterior no me lo permite. Sí, culpo al mundo exterior, no a
mí, sino a todos “ellos”: a madre, a la escuela, etc, etc. Sí, mala fe,
inmadurez, pero no puedo evitarlo. Por favor dime que al menos tengo un poco de
razón. Claro, la culpa es principalmente mía, desde el principio, pero se
sentiría bien tener un poco de ayuda de “afuera”. En fin, éste soy yo
quejándome y lloriqueando, creo que no vale la pena seguir. Hablemos de “otra
cosa”.
1
Tal vez no esté tan mal hablarte un poco de mis sueños y fantasías
infantiles. A ver qué piensas.
Como ya sabes, una de las cosas que más deseo con toda mi alma es un
poco de privacidad. Y con “un poco” de refiero a privacidad de verdad. Por
supuesto, viniendo de mí, otros lo podrán ver como más y más aislamiento inútil
de mi parte, como un acto egoísta y perjudicial. Pero tú y yo sabemos la
verdad, ¿no?
Me imagino teniendo un departamento propio, un cuartucho diminuto, pero
con una cama y un escritorio y una ventana y unos libreros atascados, ya sabes,
de vida. Me gustaría leer todo lo que quiero y alguna vez quise leer, a mi
propia manera y a mi propio ritmo. Y
decantar todas esas lecturas al fondo de mi ser y que se vuelvan parte de mi personalidad.
Gran parte de mi felicidad consiste nada más en eso, aunque no lo creas. No me
importa tanto la soledad y el aislamiento. Así mi vida tiene más significado y
sentido, así me he acostumbrado a vivir y lo he aceptado siempre y cuando tenga
mis libros conmigo. No me importa que te parezca triste e infantil, o que te
compadezcas de mí. Viviría feliz así.
Claro, eso no es realista. Tengo mi cuarto pero lo comparto con Madre y
aunque ella no pase todo el día ahí, aun así me siento incómodo en su presencia,
incluso en presencia de su cama y de sus cosas, ahí justo junto a mí mientras
trato de verter mi alma en unas pocas palabras, pensamientos o lágrimas. Siento
que me vería desnudo y que cualquier momento podría entrar y pedirme no sé qué
cosa incómoda. Aparte, no llega el Internet hasta ahí. Ya sé, soy un estúpido
por pedir una cosa así, pero qué quieres que te diga, no puedo evitarlo. Me
cuesta trabajo apartarme de todas estas cosas a las que ya estoy muy apegado y
dependiente. Ya sé. Claro que podría cambiar esto si tuviera la actitud y la
disposición necesarias. La fuerza de voluntad y la convicción y la pasión
suficientes. El autocontrol y la transparencia suficientes. Pero en fin, ya
sabes que ése es mi conflicto y que no lo puedo superar tan fácilmente. Nada lo
puedo superar así de fácil. Claro, dicen que todo lo que vale la pena no es
fácil alcanzarlo, y lo sé, pero la verdad es que no quiero asumirlo. Miedo,
debilidad, temor, impotencia.
Volviendo a lo de las lecturas, no tengo ningún conflicto con eso (incluyendo
la soledad y el aislamiento). Es algo que quiero que me defina, y no me importa
que la gente me vea así. Pero la cuestión es que sé que también hay algo, otra
cosa que se esconde detrás de toda es identidad. O hobby. U obsesión. O dependencia,
como quieras llamarlo. Y es que la verdad trato de encontrarme a mí mismo, de
definirme, de encontrar mi identidad y misión en la vida. Ya sé que suena
cursi, pero ya hablamos de eso, así soy, no me importa. Tal vez te parecerá
tierno o patético (y lo acepto), pero es mi verdadero yo hablando y no le
quiero poner más trabas de las que ya le he puesto en el pasado. En fin, claro
que todos estos libros míos me han ayudado a vivir y a entenderme mejor a mí
mismo, y eso es lo que quiero, pero tampoco puedo pasarme la vida leyendo, ¿o
sí? En este mundo no se puede, y menos una persona con un carácter tan débil
como el mío. Quiero, más que lidiar con este problema indirectamente a través
de los libros o la música o las películas, etc., enfrentarlo directamente, cara
a cara sin rodeos ni mentiras ni proyecciones, etc, etc, etc. Es decir:
terapia, amigos, cambio de hábitos, cambio de mentalidad, esas cosas. Si
tuviera la privacidad, el tiempo, el espacio, trabajaría en mí mismo. Si
tuviera el dinero, no haría nada más que gastarlo en una buena terapia. Porque
todo esto viene de un lugar de profundo y honesto dolor, y a ti no tengo nada
que ocultarte, Kristy.
Otra cosa supongo que es la de escribir. Por supuesto que es otro juego,
otra simulación y otra mentira, aunque no lo quiera aceptar. Detrás hay la
misma cosa que con leer, el mismo niño que quiere jugar, explorar, gritar,
expresarse, reír y no ser lastimado, o al menos no permanentemente. No es que
quiera ser un escritor de verdad, sino que sólo trato de expurgar y exorcizar
toda la mierda que he pretendido ser desde el principio. Es otro símbolo y otro
reemplazo y otra sublimación que es socialmente aceptable para mi situación,
pero tiene sus límites, ¿no? Y mi niño interior está empezando a romper –por
desesperación- todas estas falsas actuaciones. No es que escribir me moleste,
sino que si decido escribir de verdad, quiero hacerlo como la mejor versión de
mí mismo, lo mejor que pueda, y no como este niño roto y confundido. Claro que
toda escritura es una representación, ¿no? (vaya lenguaje), pero siendo franco
y realista, escribir exige una clase de madurez, disciplina, y (siendo franco y
realista) una salud mental y creatividad que yo no tengo hasta que deje de
pretender ser alguien que no soy. En fin, también he pensado unas pocas veces en
buscar otro hobby, otro juego, otra aspiración que se me dé mejor, pero es la
misma historia: si la base, si la persona no es sólida, toda la estructura,
toda la actividad se cae. Y qué lejos estoy de todos esos niños que supieron
ser niños y que naturalmente supieron qué hacer y qué decir en el momento
correcto. No vale la pena creer que soy ni un poco inteligente. Sólo quiero ser
lo suficientemente humilde.
(Incluso ahorita sé que esto no está siendo muy productivo y útil. Claro
que vengo a Starbucks por la privacidad y el tiempo y el espacio y a distraerme,
y que es más de lo que tendría en la casa, y que de acuerdo a mis estándares he
escrito bastante, y lo he disfrutado. Pero también sé que este no es mi
departamento y que no puedo hacer las cosas como me plazcan. Quiero llorar y
volver a sentir, y caminar sin parar, y reflexionar de verdad, y eso no lo
puedo hacer aquí ni en mi casa, más que en ciertas ocasiones. Es otra forma de
decir que aquí no puedo hacer exactamente lo que quiero hacer, por más bueno
que sea… Vaya, no puedo estar contento con nada, ¿verdad? La verdad es que sólo
quiero madurar emocionalmente, y ser lo más crudo y transparente posible. En mi
pequeña existencia con eso estaría satisfecho.)
¿Qué puedo hacer, Kristy? ¿Cómo puedo aceptar y superar mi inocencia,
ingenuidad y resentimiento sanamente? ¿Cómo puedo empezar a ser un adulto de
verdad, sin abandonar a mi niño interior? ¿Cómo puedo ser mejor persona? ¿Cómo
puedo vivir sin querer sin querer suicidarme y sin estar inmerso en este
sentimentalismo asqueroso? Ya sé, ya sé. No me tienes que decir que en el fondo
ya sé la respuesta. Pero es tan difícil… y obviamente no podido hacer esto
solo, pero tampoco me veo de otra manera, considerándome. No veo el espacio, ni
el medio, ni la madurez en mí para aceptar todo esto. Ni veo la convicción
necesaria. No siento la convicción necesaria ni la fuerza o fortaleza dentro de
mí para vivir un poco mejor de lo que he vivido hasta ahora. Mucho menos la
esperanza. Sólo he estado viviendo en un mundo de emociones que no entiendo ni
que puedo controlar, y mi mente no es suficiente, no es suficiente. Ojalá pudieras
sentir lo que yo siento, y pensar lo que yo pienso, y quizá así me sentiría
menos pesado y menos solo. Pero parece que nunca supe vivir, que nunca aprendí
las reglas de la vida y de ser un ser humano. ¿Qué tan patético te parece esto?
¿Qué tan patético te parezco yo?
Comentarios
Publicar un comentario